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Ene
02

Recuperando mi imagen tras recibir quimioterapia. Trucos de estética (I)

La labor de la estética reparadora no termina con el tratamiento oncológico. Una vez que éste ha finalizado es momento de recuperarse de sus efectos secundarios.

Para conseguirlo, es necesario realizar tratamientos estéticos específicos conforme a la problemática individual de cada persona: sequedad, hiperpigmentación, alopecia,…

Los hábitos estéticos anteriores a comenzar el tratamiento con quimioterapia hay que recuperarlos poco a poco, testando cada producto para asegurarnos de que no nos van a provocar reacciones adversas.

Además, es una etapa magnífica para aprovechar a realizar un cambio de imagen.

Es áltamente recomendable realizar los cuidados, tanto capilares como faciales y corporales, supervisados por un profesional que los adapte a la evolución tanto física como anímica de cada persona.

EL CABELLO

Aproximadamente mes y medio después del último ciclo de tratamiento comienza a crecer el pelo aunque no lo hace de la misma manera por todos los lados de la cabeza. Se trata pues de un proceso lento y no uniforme, que dependerá de la naturaleza del paciente.

Durante este periodo es conveniente que convivan el pelo de la persona con su peluca hasta que pueda adaptar su imagen al pelo que va creciendo; para ello, se puede ir adaptando la peluca con clips y horquillas para disimular las zonas de la cabeza en las que tarde más en crecer el cabello.

Además, en esta primera etapa, es altamente recomendable antener el cuero cabelludo en las mejores condiciones de limpieza e hidratación para favorecer el crecimiento del cabello y que aparezca lo más fuerte y sano posible.

A partir de los tres meses una vez terminado el tratamiento con quimioterapia, el cabello ya debería tener una longitud considerable y haber crecido por igual en toda la cabeza. Este es el momento en el que podemos empezar a plantear un cambio de color en el cabello.

Antes de realizar cualquier cambio de color es necesario realizar una prueba de sensibilidad al tinte para descartar posibles reacciones indeseables. Si la prueba de alergia da un resultado positivo, se puede proceder al cambio.

Se recomienda que los primeros cambios de color no se realicen mediante tintes que van directamente a la raíz, sino que se hagan con mechas, para poder modificar el color del pelo sin tocar apenas su raíz, que suele ser la parte más debilitada.

En este mismo momento puede volver a utilizar cosméticos específicos para su tipo de pelo, pero realizando un seguimiento en el centro para ver como reaccionan el pelo y el cuero cabelludo y descartar así algún brote alérgico que se pudiera producir.

Durante este periodo se debe evitar el uso excesivo del secador de pelo y de otros productos que den calor directo en el cabello: lo mejor es secarlo al aire con algún producto de peinado suave que permita mejor calidad de cabello.

Mientras dure el periodo de crecimiento del cabello es recomendable que el paciente descanse de la peluca al menos ocho horas al día para que el crecimiento de su cabello no se vea afectado y crezca sano y de la manera similar por todos los lados de la cabeza.

A medida que el pelo va creciendo hay que realizar cortes para sanearlo y darle forma, para que así, poco a poco se pueda ir abandonando el uso continuado de la peluca hasta que deje de usarse definitivamente.

El nuevo cabello necesita unos cuidados especiales de hidratación y reestructuración hasta que recupere su textura normal.

LA PIEL DEL ROSTRO

Una vez terminado un tratamiento oncológico como la quimioterapia o la radioterapia, es conveniente hacer una serie de tratamientos estéticos en cabina para recuperar el buen estado del cutis, ya que éste queda en muchos casos desnutrido, asfixiado, ajado, cansado, opaco, deshidratado,…

A partir del mes y medio o dos meses como mínimo, la piel ya está preparada para poder hacer algún tipo de exfoliación superficial, que podrá hacerse más severa según se vaya fortaleciendo y normalizando la piel.

De esta manera, se ayuda a la total y correcta regeneración de la piel, consiguiendo una buena eliminación de las células muertas.

Se seguirá el mismo criterio para utilizar los productos reafirmantes, antiarrugas,…

Así, en función de cómo se vaya comportando la piel y de cómo asimile los diferentes productos, se irán empleando unos u otros.

Poco a poco, se podrán ir modificando los productos de cuidado estético en casa.

Se pasara de utilizar productos hidratantes y/o nutritivos a poder usar reafirmantes, mascarillas cada cierto tiempo, concentrados vitaminados,…

Hasta recuperar lo que se puede considerar una “vida estética normal”.

LA PIEL DEL CUERPO

Igual que ocurre con el cutis, los primeros tratamientos estéticos serán los mismos que durante la quimioterapia o la radioterapia, pudiéndose añadir exfoliantes, dependiendo de la evolución de cada persona.

Con estos tratamientos la piel que sufra los efectos secundarios propios de la quimioterapia irá perdiéndolos, como ocurrirá con el color cetrino que normalmente provoca.

• Depilación.

Hasta que el tratamiento médico no esté terminado y haya pasado un mínimo de un mes para que la piel se haya recuperado mínimamente (en algunos casos el tiempo de recuperación será mayor) no es recomendable depilarse

– con cuchilla, para evitar cortes

– con cremas depilatorias, porque pueden producirle quemaduras

– con cera de ningún tipo, ya que puede levantarle la piel.

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